SATSE exige que se reconozca el ‘covid persistente’ como enfermedad profesional

12 abril 2022
Síntomas del COVID persistente

Las bajas laborales por coronavirus deben considerarse de manera directa enfermedad profesional para garantizar una mayor protección y seguridad de los profesionales sanitarios de cara a futuras secuelas.

El Sindicato de Enfermería, SATSE, ha reclamado al Gobierno que a los profesionales sanitarios que sufren ‘covid persistente’ se les reconozca que padecen una enfermedad profesional, una vez que se ha constatado que produce un amplio conjunto de síntomas, entre los cuales se incluyen la fatiga, dificultad para respirar o la disfunción cognitiva, y que generalmente tienen un impacto en el trabajo diario.

El Sindicato de Enfermería lleva reclamando al Gobierno desde el inicio de la pandemia que las bajas laborales por coronavirus se consideren de manera directa enfermedad profesional, tal y como recomendó la propia Organización Mundial de la Salud (OMS). Una demanda que también comparten y defienden sociedades científicas, asociaciones y colectivos de personas afectadas por esta enfermedad.

Por el contrario, el responsable del estudio encargado por el Ministerio de Sanidad al Instituto de Salud Carlos III, organismo dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, sobre el ‘covid persistente’, el neumólogo Ferrán Barbé, ha declarado a Redacción Médica que no puede ser reconocido como enfermedad profesional. Unas declaraciones que SATSE considera “muy desafortunadas” y que ponen en duda la objetividad del encargado de un estudio que aún se está desarrollando y que, por tanto, no ha ofrecido resultados concluyentes.

“Entendemos que el Sr. Barbé debería ser mucho más prudente en sus declaraciones públicas sobre un tema tan complejo e importante que se considera podría afectar al 10 por ciento de las personas que han contraído el Covid-19, independientemente de la gravedad de su proceso”, subraya SATSE, apuntando que este neumólogo ha afirmado, incluso, que considera que aún no se puede concluir que el covid persistente sea ni siquiera una enfermedad.

El Sindicato de Enfermería subraya que el Dr. Barbé ha demostrado una clara insensibilidad ante un grave problema de salud que afecta a miles de trabajadores de nuestro país y también, de manera especial, a los profesionales sanitarios que lo sufren, precisamente, por su actividad profesional. “Son unas declaraciones impropias de una persona que está al frente de un estudio oficial y que han causado gran malestar a los afectados, gran parte de ellos profesionales sanitarios que luchan día a día para superar su afectación”, añade.

Asimismo, SATSE recuerda que, en estos momentos, se requiere aún que los servicios de riesgos laborales correspondientes dictaminen en cada caso si el contagio de un sanitario de la Covid-19 ha ocurrido durante el ejercicio de su profesión, lo que supone un claro perjuicio para unos profesionales que, desde el primer momento que surgió la pandemia, han estado en primera línea luchando contra ella, incluso sin los suficientes equipos y elementos de protección, con el consiguiente riesgo para su salud y seguridad.

Al respecto, el Sindicato de Enfermería señala que está siendo la Justicia la que está empezado a dictar fallos a favor de este reconocimiento cuando debería ser la propia administración pública la que debería hacerlo de oficio sin necesidad de obligar a los profesionales sanitarios a acudir a los tribunales en defensa de sus intereses y con la consiguiente sobrecarga al sistema judicial.

“Es una situación que claramente perjudica a unos profesionales sanitarios que no olvidemos que fueron los que más se contagiaron en todo el mundo durante los peores momentos de la pandemia, de los cuales estimamos que en torno al 60 por ciento han sido enfermeras y enfermeros dado su mayor contacto y cercanía con los pacientes”, asevera.

El reconocimiento de Covid-19 como enfermedad profesional conlleva que el profesional sanitario afectado pueda acceder a determinados beneficios, como el incremento en la prestación económica percibida correspondiente al periodo de baja, así como recibir una mayor protección en caso de posibles recaídas y/o secuelas a consecuencia de haber padecido la enfermedad, entre otras cuestiones, y todo ello sin límite temporal, es decir, de por vida, concluye.